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viernes, 23 de junio de 2017

RESEÑA: Not your sidekick de C.B. Lee

Bienvenidxs a Andover, donde los superpoderes son comunes pero hacer unas prácticas es complicado. Preguntad a Jessica Tran, quien a pesar de su linaje heroico se ha resignado a una vida sin superpoderes y busca abultar sus solicitudes para la universidad cuando encuentra las prácticas perfectas (¡pagadas!)... para el supervillano más infame de la ciudad.

El lado bueno es que deberá trabajar con la chica que le gusta en secreto, Abby, la cual puede tener secretos propios, y con la misteriosa "M". Pero lo que empieza como una forma divertida de molestar a sus padres se vuelve peligroso cuando descubre un complot mayor que la lucha de héroes y villanos.

Este es uno de lo mil libros que me encantan pero nunca me había animado a hacer reseña y ahora es el momento perfecto por dos motivos: primero, es voces propias por protagonista bisexual asiática-americana, y segundo, porque SE VA A PUBLICAR LA SEGUNDA PARTE. Se llamará Not your villain y estará protagonizado por otro personaje, que en este es secundario, y además es transgénero así que ¡representación queer a punta pala! *confetti*

Dentro de unas décadas la Tercera Guerra Mundial arrasará el mundo pero, como tantas cosas antes, no terminará con los seres humanos. La gente se reorganizará y continuará con sus vidas, aunque haya algunos cambios. Por ejemplo, ahora existen personas con superpoderes, a pesar de que Jessica Tran no es uno de ellos. Todo el mundo sabe que nadie desarrolla poderes después de los diecisiete años y conforme se acerca su cumpleaños, Jess se esfuerza en comprobar todas las opciones. Ni siquiera necesita ser una superheroína como su ídola, Captain Orion, ni sus padres, defensores de la ciudad, ni como su hermana mayor Claudia, por mucho que le gustaría volar. Pero nada. Jess no tiene nada, ni siquiera la inteligencia de su hermano pequeño, que a los trece años ya ha inventado chismes inútiles y no le importa no ser súper.

Esto es lo que marca toda la personalidad de Jess al inicio de la novela: es normal y odia sentir que está decepcionando a sus padres. Se siente invisible en el instituto, ignorada por la chica que le gusta, desconectada de su herencia china-vietnamita por haber nacido y crecido en Estados Unidos... se siente, en general, fuera de lugar y poco importante. Se ha resignado a tener una vida normal e ir a la universidad, pero con su falta de actividades extraescolares, necesitará unas prácticas impresionantes que será lo que la saque de su zona de comfort.

Así se ve involucrada en la empresa de Master y Mistress Mischief, los supervillanos de la ciudad y archienemigos de sus padres. Irónicamente, Jess no cree que sean tan malos: todos sus planes son más bien jugarretas inofensivas, y a veces incluso ayudan a la gente (no quiero revelaros uno de los chistes del libro, pero la camiseta que lleva en la portada dice "Master Mischief was right about the cheese"). Todo el sistema de héroes vs. villanos es muy clásico en el libro, y se trata casi como un entretenimiento televisivo: sus peleas aparecen por televisión, les hacen entrevistas, se vende merchandising, y por supuesto, todos esperan que los villanos pierdan.



Uno de los rasgos más entrañables de la novela son las relaciones de amistad y románticas. Jess trabaja junto a la chica que le gusta, Abby, y aunque está convencida de que jamás se fijará en ella las dos desarrollan una amistad adorable. Los mejores amigos de Jess son Emma y Bells, y las escenas en que aparecen los tres juntos son las más divertidas y naturales. Es un libro donde los adolescentes suenan como adolescentes, y no como gente de treinta y tantos que se han preparado un discurso. Todos estos personajes secundarios tienen personalidades propias y cumplen su función en el argumento sin que parezca que están ahí solo para hacer el personaje de Jess creíble. También la vida familiar de Jess es digna de mención, con sus padres en el límite entre querer que ella sea feliz y la preocupación de que no tenga ningún don especial y se desanime. Las bromas y enfados con su hermano pequeño son de lo mejor y totalmente realistas, y su hermana mayor... bueno, eso ya es más complicado. Ella es la imagen de lo que Jess no puede ser, la superheroína perfecta, y eso no es fácil para nuestra protagonista, que se siente apartada e infravalorada por su hermana.

“I’ve always been in your shadow. What makes you think I want to keep doing that? I want to be my own person, be liked for who I am, not just for copying you!”

Los últimos detalles son el worldbuilding y la narrativa. Me encanta el mundo postapocalíptico pero más o menos normal que describe la autora, con un montón de avances pero al mismo tiempo cosas tan tontas como robots que limpian las casas. En algunos momentos se pueden entrever tonos más oscuros, por ejemplo cómo los padres de Jess emigraron desde Asia, pero no se profundiza mucho. En cuanto a cómo está escrito es uno de los pocos libros que he leído en tercera persona del presente, pero está todo desde el punto de vista de Jess así que no difiere mucho de otros tantos libros juveniles en primera persona. Es un poco simple en este ámbito, y eso unido a algunos toques infantiles en el argumento hace que me haya resultado más tirando hacia middle-grade que young adult.

En general es un libro ligero, muy divertido y dinámico, con relaciones entrañables de amistad, familiares y románticas. No tiene mucho peso argumental pero esto lo contraresta con unos personajes adorables y unos temas sobre el desarrollo personal y ser tú misma muy positivos. Y por supuesto la representación de personas racializadas y LGBT+ está on point.

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