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lunes, 21 de agosto de 2017

RESEÑA: The first rule of punk - Celia C. Perez


Esta reseña es de una lectura un poco distinta a lo que acostumbro, por una vez no es juvenil, es middle grade, literatura más infantil. ¡Aun así me ha gustado mucho y ahora os cuento el porqué!

No hay atajos para sobrevivir a tu primer día en un colegio nuevo. En el Día Uno, Malú (María Luisa si quieres molestarla) enfada a la abeja reina del colegio Posada, rompe el código de vestimenta con su look punk y decepciona a su madre en el proceso. Su padre, que ahora vive a miles de kilómetros, le recordaría la primera norma del punk: sé tú misma.

La auténtica Malú ama el rock, su skate, los zines y el Soyrizo (¡sin cilantro, por favor!) y cuando monta un grupo de música con otros inadaptados empieza a sentirse como en casa. Por defender esto haría cualquier cosa, incluso luchar contra la administración de su colegio por el derecho a expresarse. 

The first rule of punk nos cuenta la historia de Malú, que se muda a Chicago con su madre para un puesto de trabajo que las obligará a vivir allí dos años. Por supuesto, con doce años, a Malú esto le parece el fin del mundo. Además de ir a un nuevo colegio tendrá que dejar atrás a su padre, el único que entiende su look y música punk, no como su madre, a la que ella llama SuperMexican y siempre está lamentándose porque no es la perfecta señorita.

En general, el libro trata del choque que es para Malú ser mexicana-americana y como no encaja en la idea que su madre y otros chicanxs tienen de lo que debería ser: no habla bien español, no quiere bailar zapateado y ni siquiera le gusta el picante. En cambio, es vegetariana, le gusta la música ruidosa, la ropa estrafalaria de colores y hacer zines, algunos de los cuales aparecen entre los capítulos del libro. Además, tiene que lidiar con Selena, una compañera de clase inaguantable que nunca deja pasar la oportunidad de demostrar que ella es una señorita y llamar a Malú un "coco", marrón por fuera pero blanca por dentro.

Malú se siente incomprendida, pero eso va cambiando gradualmente conforme conoce a su compañero de clase, José, y a su madre, que tiene una cafetería vegetariana de dulces mexicanos. Con su ayuda Malú va descubriendo que ser punk y ser chicana no tiene porqué estar reñido, que las apariencias no importan y que tus padres pueden estar orgullosos de ti aunque no sigas sus ideas al pie de la letra.

Me ha parecido una lectura muy divertida pero también educativa sobre las expectativas de los padres ponen en sus hijos, las dificultades de ser parte de dos culturas y la importancia de ser uno mismo sin renunciar a tus raíces.

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